martes, 18 de noviembre de 2008

Lo pedís, lo tenés

Ayer leí un chiste de Maitena, en el que había una mujer que, sobresaltada en la cama como quien viene de una pesadilla, decía:
Ups! Soñé que se me cumplían todos mis sueños!
Mutatis mutandi, el otro día un amigo me contaba algo similar.
Me lo encontré en un bar, estaba pálido, mirando el más allá desde su mesita al lado de la ventana, abrazando con los deditos un vaso de cocacola ya vacio, sucio, caliente.
Me miró, estaba pálido, me siento y le digo: qué te pasa?
estaba indeterminado, ni asustado, ni triste, ni feliz, estaba ahí, blanco y mudo.
- Estuvo con alguien más...
- Quién?
- Ella!
La mano venía así: hace poco que estaban saliendo pero venía muy intensa la cosa. Ambos acababan de salir de una relacion hacia poco y estaban con esa disyuntiva: arranco de nuevo o sigo solo? Entonces quedaron en tener una relacion liberal. Que cada uno haga lo que se le plazca, que no hay riesgo de lastimar a nadie porque aunque estuvieran juntos, podían disponer de su cuerpo, voluntad, tiempo y espacio como se les cante.
- Me contó que antes de anoche salió con un flaco y terminaron en un telo. Todavía tiene el pelo mojado.
- Pero... no habian quedado en eso?
- Si, pero era necesario??? Tan rápido???
Mas allá de que no he conocido aun persona alguna que no contemple la exclusividad (la propia, de más está decirlo) como un valor acsoluto, y que cualquier daño contra ella es tomado como una herida mortal al ego físico, la libertad no es para cualquiera.
Todos nos hacemos los pistolas, todos somos modernos de la boca para afuera, pero a la hora de los bifes no hay nada más digno que una buena mentira... piadosa.

1 comentario:

Alelí dijo...

y se! hay cosas que es mejor que queden en nuestro interior! coincido plenamente contigo, Helena.