lunes, 19 de enero de 2009

Disculpame, hoy no.

Hay veces en que uno se ve moralmente obligado a sonreír aunque en realidad tiene ganas de taparse los oídos y sumirse en el total silencio, o que uno asiste a eventos, lugares, que jamás estarían en nuestra lista de prioridades sólo por una cuestión de amabilidad, o ni siquiera, es porque uno le tiene cariño, o empatía, o algo a ese que te lo pide.
Pero hoy no tengo ganas. Disculpame.
No me alegra, al contrario, que me digas entre pompas que te casás.
Y no, no es egoísmo. Es un acto de amor de lo más descarnado.

5 comentarios:

Alelí dijo...

y si te digo que me estoy divorciando?

HB dijo...

Disculpame, hoy no.

HB dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alelí dijo...

ok, me quedó claro. Pero mirá que con una vez que me lo escribas me alcanza. Mi neuronita es una sola pero voluntariosa...

HB dijo...

fue el inconciente.
je.