Hay veces en que uno se ve moralmente obligado a sonreír aunque en realidad tiene ganas de taparse los oídos y sumirse en el total silencio, o que uno asiste a eventos, lugares, que jamás estarían en nuestra lista de prioridades sólo por una cuestión de amabilidad, o ni siquiera, es porque uno le tiene cariño, o empatía, o algo a ese que te lo pide.
Pero hoy no tengo ganas. Disculpame.
No me alegra, al contrario, que me digas entre pompas que te casás.
Y no, no es egoísmo. Es un acto de amor de lo más descarnado.
Todo lo que tenés que saber de una persona
Hace 6 días

5 comentarios:
y si te digo que me estoy divorciando?
Disculpame, hoy no.
ok, me quedó claro. Pero mirá que con una vez que me lo escribas me alcanza. Mi neuronita es una sola pero voluntariosa...
fue el inconciente.
je.
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