Estaban todos reunidos, después del almuerzo de Navidad, sentados en el piso formando un semicírculo alrededor de Gutierrez, que estaba sentado en una silla en el centro y era el único vecino del pueblo que había ido a ver la nieve.
- Contanos Gutierrez, cómo es?
Gutierrez empezó a hablar. Habló por casi dos horas. Se paró, movió los brazos, las piernas, sudó inspiración.
Y tan buen mensajero fue que cuando dejó el rancho aún adentro estaban tiritando de frío.
Pelotita
Hace 6 días

2 comentarios:
ahi está la magia, en el encuentro. Tan lejos y tan cerca al mismo tiempo.
te quiero!
Yo tambièn!!!!!
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