sábado, 13 de junio de 2009

Motivos posibles

A raíz de una publicidad gráfica se generó un debate sobre cuestiones filosóficas y existencialistas en relación al contenido de la misma.
En la gigantografía, que actualmente abarca gran parte del local ubicado en la esquina neurálgica de Av. Corrientes y Av. Pueyrredón, se ve una reconocida señora sentada leyendo un libro, que reposa en su regazo, haciendo un gesto particular como si estuviera diciendo lo que está escrito en la publicidad. Básicamente dice que se pueden vender joyas allí, que la retribución económica es buena, etc.
El debate mencionado anteriormente tiene que ver con un detalle que a simple vista es accesorio y que, por lo visto, para estos intelectuales de largas barbas y olor a tabaco negro no lo es: el libro que lee esta buena señora.
Es un pituco y grueso volumen cuyos cantos están deliciosamente adornados con arabescos que le dan un aspecto de solemne antiguedad y valor.
En las páginas se ve que el texto está dividido en dos columnas y el tamaño de la letra es minúsculo. Todo sugiere que se trata de un texto sagrado/religioso.
Ante eso, uno de los intelectuales dijo: Claramente se trata de un ataque hacia la sociedad judía. Todos sabemos que en ese barrio abundan. Es un mensaje subliminal que dice 'véndanme sus joyas a mi que soy cristiano' Ronda sobre el poder económico que siempre le fue inherente a esa colectividad. Además es un rotundo mensaje racista.
Otro continuó: Además están avalando mediante un texto sagrado el acto de comprar y vender. Es harto conocida la historia de Jesús en el templo, cuando echó a patadas en el culo a los comerciantes que lucraban dentro y en los alrededores del templo, que vendían los terneros para sacrificar en el altar. Ubicando una biblia en la escena el cristiano promedio obtiene una garantía de la buena fe de su acción de vender sus joyas.
Otra agregó: Coincido totalmente. Por otra parte, más allá del manejo religioso, más allá del aval de la religión que mencionaba el compañero, el asunto toca una arteria del orden de lo social. Ante la crisis actual las familias tradicionales que se vieron afectadas en su economía sienten que es un vejamen, que es una traición a su dignidad salir a vender sus joyas porque éstas conforman el tesoro que sirve de insigna de clase. Eso supone rebajarse. Por lo general las clases patricias de Buenos Aires prefieren pasar hambre antes de sacarse el disfraz de gente bien. Esta señora, conocida actriz, muy pituca, se presenta aquí otorgando permiso, la posibilidad de hacerlo despojando de prejuicios al intercambio monetario. Es como si dijera: 'Yo, que he leído la biblia, que soy una agradable señora de sociedad, les abro el juego comercial sin que eso represente perjurio a su lugar social'
Y así, el debate se hizo muy extenso. Fue publicado en la revista de tirada mensual 'Filosofía sin filtros ni boquillas', en el número 104, ocupando las dos carillas centrales.
También será tema de discusión en las charlas 'Cafés filosóficos' de Buenos Aires, durante los meses de julio y agosto de este año, en bares selectos de los barrios de Almagro y Palermo (Consultar programa en http://www.filosofiadegomayzapatosbaratos.net/)
El punto es que cuando le preguntaron a la actriz por qué estaba leyendo ese libro, por qué esa postura, respondió: Estoy demasiado vieja para estar parada, uso bastón, pero aun soy demasiado coqueta como para mostrarlo. El libro? ah, sí, es que se me cayó café en la pollera y había que taparlo. No recuerdo qué era.
En relación a su participación, por qué ella, dijo: es que el señor, el dueño del local es mi vecino. Vive abajo de mi casa y le di una mano porque no tenía un mango. Como su hija me cuida el gato cuando me tengo que ir a grabar o viajo a Uruguay, le devolví el favor. Además lo aprecio mucho.
No todo tiene que tener un porqué, entendés?
Yo sé que te recibiste de psicóloga hace dos meses, que querés estudiar sociología en la UBA y todo, pero te juro, a veces las cosas son simples. La mayoría de las veces. No me compré grande el calzoncillo a propósito ni inconcientemente, estaba de viaje y era el único talle que quedaba.
En serio, te lo juro. No me rompás más las pelotas.

3 comentarios:

Alelí dijo...

jajjajajaj así es. Simple y sencillo. Creo que los análisis a veces favorecen y son necesarios. Otras, lamentablemente no son otra cosa que seres con extrema vanidad con el único fin que escucharse a si mismos. Ninguna frase me gusta más que "no me rompas las pelotas"

Besos

HB dijo...

Gracias Alelí.
no tengo la veta poética (como usted!) y me dedico a criticar.

Anónimo dijo...

Aca la ganadora de la suscripcion del manual del argentino promedio!
es cierto, a veces siento cuan del montón soy (somos?)... y uno anda por la vida sintiendose especial.
Somos de libro, predecibles y comunes.
Te leí todo, desde el principio, y me encantó. Quizás hemos dicho muchas cosas parecidas, aunque de distinta forma. Bad news!!! somos tan tan tan ...humanos?
A mi favor, te diria que a mis 50, sigo pensando que en esta vida algo está mal planteado y a pesar de todo lo bueno que tuve/tengo (nada material)sigo buscando la explicación.
Leerte fue como leer a mi hijo, y eso me dio placer.
un beso