viernes, 10 de octubre de 2008

la Odisea de Gervasio.

Iba Gervasio el pajarito muy contento volando. De pronto se hizo de noche y él se había alejado mucho del nidito. empezó a hacer frio y se congeló.
Ya tirado en el piso, a punto de espichar, vino una vaca y lo cagó, literalmente más bien, le dejó una torta olorosa y vizcosa, pero caliente, lo cual permitió al pobre pajarito recuperar la temperatutra corporal y no cagar fuego. Una vez que se sintió mejor quizo salir de ahí, pero la bosta se había secado cual nido de hornero y se empezó a asfixiar. Ya habiendo perdido las esperanzas, ya desfalleciendo en su nicho escatológico, escuchó que desde afuera alguien raspaba la carcaza. Sí! no pasó ni un minuto para que viera el sol a través de un agujerito chiquitito que se iba agrandando. Gervasio, sorprendido por su odisea y alegre por estar vivo aun, dice: oh gato (el que raspaba era un gato) enviado de Dios, oh mi nuevo amigo, no sé cómo agradec...
El gato, lógicamente, se lo lastró de una.
Moraleja: No siempre el que te caga es malo, ni el que te da una mano supuestamente salvadora es el bueno.
Además, si vas a salir, no te distraigas, pelotudo.

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