sábado, 1 de agosto de 2009

Humano, demasiado humano.

Dicen, tengo entendido que los bichos, los animalitos, nunca cometen el mismo error. Es decir, si viene un gato y escarba en un enchufe y le da una patada que lo tira al otro lado del comedor y con los pelos erizados durante los siguientes tres días ni en pedo en su puta vida vuelve a meter sus garras en ese fatidico lugar.
En cambio yo (uno y todos) funciono a quejas. Todos los putos días voy a esa oficina de mierda, me siento en el escritorio del box que dice Ejecutivo de cuentas premiun y me dan ganas de bajarle los dientes al Gerente, que es Brad Pit y tiene 20 años menos que yo y está nuevo y tiene mucho muchísimo pelo y cada tanto aparece con la resaca después de la mejor noche del mundo, y tambien de cagar a trompadas al banana de al lago, el Oficial de tarjetas Gold porque es un reverendo pelotudo y no hace más que hablar del tamaño de su chota, y de violar a la maldita recepcionista que tiene un novio que podría ser mi hijo que la viene a buscar en una Hilux patente IDM. Forro.
La paso mal, realmente mal, y cuando cobro me quiero pegar un tiro en cada pelota.
Todos los días me frustro como un hijo de puta y me imagino escenarios maravillosos. Otra vida mejor.
Sin embargo cada noche preparo sobre la silla que hay al lado de mi cama el traje y la camisa para la mañana siguiente.
Dicen que una de las definiciones de locura es hacer siempre lo mismo esperando un resultado diferente. Lamentablemente es también una de las definiciones de Humano.

2 comentarios:

Alelí dijo...

jaajja yo no sé si coincido con su manera de ver la vida y al ser humano. Lo que si le puedo decir es que su enojo, su queja, su lamento moicano a mi me hace cagar de risa! pero bien hondo...ja! así que si sirve para eso, quizás valga la pena.

Mariano dijo...

Sus historias y sus personajes son excelentes. Como le dije recién a su amiga Alelí, "siga, siga" que al menos yo quiero seguir leyendo.