Vino a casa y estaba triste. Se le notaba la tristeza como a quien acaba de enterarse que al final era todo mentira, que la habían estafado. Llegó a casa y en silencio hizo lo que todos los días acostumbraba a hacer, se metiò a la ducha, se fijó en la heladera, esas cosas.
Cuando estaba sentada enfrente mio en la mesa llevándose una papa frita a la boca le pregunté qué le pasaba.
- Hoy les conté a mis compañeros de oficina que me voy, que me cambio de laburo en un mes, que me salió algo mejor. Y a nadie le importó. pusieron cara de 'oh, qué bueno' me dijeron que no perdamos el contacto y siguieron hablando de cómo le silvaban a la Bruja Verón en el partido contra Venezuela. No me van a ver más y a nadie le importó.
Siguió con la papa frita entre indignada y triste. Y a mi me daban ganas de decirle que las cosas son así, que a nadie le importa demasiado lo que haga, salvando algunos pocos.
Que el dia que le ocurra lo peor, que el dia que sienta la tristeza más miserable, ese día incluso su vecino va a ir a trabajar, el perro de al lado va a ladrar y le van a hinchar las bolas por teléfono como a cualquiera, porque es cierto, a nadie le importa.
El mundo no se va a detener a verla pasar. No va a dejar de amanecer porque se tiña el pelo de violeta ni las escuelas van a hacer paro porque las cosas no le fueron como pensaba.
Y suena triste, pero no es tan malo en definitiva, porque el dia que cometa el peor error de su vida se va a dar cuenta de que en realidad no es para tanto, porque eso también va a pasar desapercibido, nadie se va a dar cuenta, se lo va a comer el tiempo como a todo lo demás.
Pero verla ahi, luchando contra eso, pretendiendo buscarle la vuelta a lo absoluto me dio un poco de pena, y a la vez ternura. No quise herirle la susceptibilidad.
- te van a extrañar - Respondi.
Pelotita
Hace 6 días

1 comentario:
creo que un poco sí...y otro poco que hay personas, muy pocas, que siempre están dispuestas a mirar, escuchar y tocar a quien le importa. Sólo a ese grupo...
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