Yo, que fui al amor con la ilusión de que lo cura todo, de que es alimento para el espíritu. Que creí que tocaba el cielo con las manos después de comprar todas las promesas de la contraparte y me faltaron el respeto gratuitamente. Tristemente. Yo que terminé mi carrera de grado, de posgrado, que aprendi tres idiomas y estaba a punto de terminar mi tesis de doctorado me di cuenta de que mi sueldo era inferior que el anterior, el de secretaria cuando aun estudiaba.
Yo que cuando era chica quería ser grande para hacer lo que se me cantara el ocote y me di cuenta de que hacerse cargo de todo a veces puede ser tan doloroso que dan ganas de abandonar el barco. Y no se puede. Que en alguna que otra oportunidad me vi despojada incluso hasta de mis mentiras personales y piadosas... cuando mi sobrino, chiquitito, me preguntó, ante un evento particular, si la magia existe le respondí que sí.
Y no lo hice por él. No le mentí.
Hago magia todos los días. Veo magia todos los días.
Sinó, todo lo demás dejaría de tener sentido en este instante.
Pelotita
Hace 6 días

1 comentario:
Me gusta este color, me gusta esta trama más que ninguna. Muy humana por cierto!
besos
Publicar un comentario