sábado, 30 de agosto de 2008

Disculpame.

Estaba yo en una fiesta, en un bar que no conocía.
Me agarraron ganas de ir al baño, y fui. Cuando llegué vi que inexorablemente una persona se acercaba velozmente hacia mi, el choque frontal era inminente.
Me frené en seco y dije:
- uy, perdoná.
Y para mi sorpresa era yo, eso que había enfrente era un perfecto espejo.
Me quedé mirando(me). Me sentí bien, me sentí aliviada. Me sentí un poquito más libre.
Hace bien, siempre hace bien, perdonarse.

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