Estaba en la parada del 111, un sábado a las 23.00 hs aprox. Se acerca una persona, una posible compañera de viaje. Se paró atrás mío conformando una incipiente fila. Y las dos miramos el horizonte, concentradísimas. De pronto aparece uno. Quien suscribe estira la mano, como señalando las estrellas, y naranja. Buscando explicación o complicidad, miro a la persona que estaba al lado, ni se mosquió ni me miró.
A los 10’ pasa otro bondi,
Y tranquila ella lo miró,
con el gesto típico lo paró
y el 111 se detenió (la rima perdona el error de sintaxis)
Otra vuelta estaba yo en la calle, cerca de Chacarita, que me bajé mal del colectivo y no me animé a caminar cerca de los muertos. Me paro en la esquina, donde puedan verme, y entro a revolear el brazo como si no supiera hacer otra cosa. Un taxi pasó, pavoneándose con esa lentitud que los caracteriza cuando están a la caza, a 1 metro de mi. Y no me vio.
En otra ocasión, venía yo, para variar arriba del bondi colgada del caño, tocando el timbre para que me abran la puerta. Pasó por la parada y el choto no se dio por aludido, ni él ni nadie la verdad. Pasó la siguiente parada y nada, y la tipa a esa altura se clavó en el timbre. Sólo cuando otro pasajero se dignó a tocar el timbre, el colectivero se dignó a parar el coche.
En otro orden de cosas, pero también arriba de un bondi, una vuelta que logro conseguir un asiento y me siento con arrojo y alegría, me recuesto como si fuera cómodo, me acomodo como puedo... y el gil de atrás me acaricia la nuca. Y el hombrito.
Creo que he perdido mi credibilidad, o me transmito mal. He perdido la credibilidad allá por donde Judas perdió el poncho. Y Nadie sabe dónde Judas perdió el poncho, de otra manera no estaría perdido, como mi credibilidad.
Lo más probable es que Judas haya perdido su poncho en alguna terminal de colectivos de línea.
Lo único que espero es que esta concatenación de eventos se circunscriba a los medios de transporte.
Pelotita
Hace 6 días

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