jueves, 28 de agosto de 2008

Si llorás, te morís.

Estaba en una playa con un grupo de personas, todas de colores y orígenes distintos.
Estábamos en una playa preciosa, celeste, digna.
Había delfines saltando, sonrientes. Había manjares multicolores (entre ellos un escorpión vivo, de gelatina tipo yummi, que según me dijo una de las chicas que estaba conmigo ahí, habiéndose dejado atrapar, ahora quería irse) como en las publicidades de cruceros. Había palmeras, no había nubes, era perfecto. El mar estaba dividido en una parte segura y, pasando una especie de represa, la parte 'riesgosa'. Uno dijo: vayamos a agarrar una sirena. Si, si vamos, dijimos todos.
Era simple: había que meterse al mar cantando, y las sirenas venían y las atrapábamos. Pero ojota, si llorás, dijo uno, te morís.
En la parte segura del mar, en la piletita, no pasaba naranja, una japonesita se metio, cantó y no vino nada, ni una mojarrita mimosa. Ahora había que meterse a la otra parte, a la 'riesgosa', a la que no te aseguraba nada.
La japonesita se despojó de su valentía y me miró. Con la mirada me preguntaba, con la mirada me increpaba, me decía: qué hago, qué harías vos?
Y me desperté.
Y es lógico.
Meterse en la parte no segura del mar implicaba la posibilidad de fracasar. Y fracasar te hace llorar, y si llorás te morís.
Todos queremos agarrar la sirena en la pileta chiquita. Y nadie quiere fracasar. Es más fácil preveer el fracaso que fracasar. Es más fácil llorar sentado en la arena que aguantarse sin llorar en el mar.
(Es más fácil perderse por las calles del miedo, dice el filósofo)
Si fracasás al menos aprendiste a nadar.
Pero si querés llorar, llorá.

2 comentarios:

Alelí dijo...

bueneeeesemoo!!! esto parece un cuento de Silvina Ocampo. Me encanto!!! Usted, licenciada sabe lo que hace.
Yo nado y usted?

HB dijo...

Yo intento.
a veces me sale.