martes, 19 de agosto de 2008

pe pe pe pe pe pe

Debut y Despedida (By Alelí) (Gracias Aleli) (Un aplauso para Alelí)

Era domingo, pero era distinto, se sentía en el aire, en las voces, en los ruidos. Esa diferencia se debía a que, para todos, estábamos en vísperas de un feriado y para nosotras (un círculo selecto de féminas)a que era mi despedida de soltera.
Estaba ansiosa por tomar unos ricos te, tortas y demás picardías ideales para disfrutar de noches como esas. Sabía que iba a ser bueno, bien rico. Comí unas pizzas, con mi futura flia polìtica y mi futuro marido esperando que terminaran con los arreglos para mi “fiestita de despedida”.
Subí al auto, y sin poder creerlo, mi cuerpo empezó a comunicarse conmigo. Mi pulso se aceleró, mi mente barajaba posibilidades de lo que me esperaba, mi respiración era leve y rápida y juro que todo esto no se debía ni a una calentura pasajera ni a un exceso de cigarrillo. Eso vendría después. (lo del cigarrillo. En este estado llego a la casa donde estaba todo listo y lo primero que veo es un cartel con una mina, creo que era yo, con las gambas abiertas tocándose sus partes y con alguna frase que no recuerdo, pero que era bastante fuerte, sobre todo para mi una chica tan fina...y delicada, como yo.
De mis ojos brotaban sin que mediara la razón, agua, lágrimas de sal éstas, ahora a la distancia puedo verlo claramente, se debieron más a el horror, al terror, al pánico que a la emoción.
Pero continuemos, me reciben con una mesa repleta de vasos y cada uno de ellos tenía el nombre de su dueña provisoria, además para tomar nos veíamos forzadas a tomar una bombilllita que estaba decorada, ay…..como lo digo….una…..cosita… de esas…ustedes me entienden…eso que tienen los hombres y travestis y las mujeres no (una pija, una tararira, una salchicha, una manguera, una picha, una zanahoria de carne, una bombilla de cuero, etc) El pajarito, el cerebrito malvado, eso que los bípedos masculinos glorifican hasta el ridículo (y nosotras hacemos lo propio).
Y para completar el kit de degeneraciones, el brebaje era enfriado con hielo que también simulaba eso de lo que les hable antes pero con la gran y exquisita diferencia de que este último a diferencia del verdadero “amiguito”, duró duro (valga la redundancia) toda la noche! Y sin esfuerzos!
De ahí en adelante todo fue un descontrol, descontrolado, yo no quería tomar pero me obligaron, juro que si. Esos brebajes que prepara mi compañera de emociones Perséfone, son productos adquiridos en alguna despensa del infierno, del inframundo. Por culpa de ello me transformé en algo que no soy, e inexplicablemente comencé a disfrutar de todas esas barbaridades y degeneraciones a las que me ví obligada a experimentar.
Todo prolijamente pensado, era realmente asombroso.
Tantas mujeres organizadas, nosotras organizadas! Quien diría…
Sólo en pocas ocasiones, todas juntas, compartiendo experiencias y momentos únicos, espléndidos.
Pasamos entonces a una recámara, también prolijamente decorada para la ocasión, con carteles, velas, colores y demás utensilios que sirvieron para hacer de esa una gran noche.
Esas criaturas del demonio idearon para mi el atuendo ideal, este fue un momento realmente tenso. Me tomaron violentamente de los brazos, de las piernas (ahor levemente abiertas) e inmovilizaron mi cabeza agarrandome casi virilmente de los pelos, de modo que quedé mirando las estrellas. Mis codos filosos fueron protegidos con almohadones, todo contra mi voluntad, quédese documentado. Me desvistieron y me obligaron a ponerme unas ropas de colegiala trola, que obviamente no corresponde con mi dulce e inocente personalidad: Pollerita a cuadritos, top, medias de red, dos colitas, boca color rubí…para completar tuve que soportar que pintaran sobre mi rostro pecas y un lunar. Un horror.

Quiero aclarar que todo fue contra mi entera voluntad pero gracias a los brebajes exóticos esta etapa o fase fue experimentada en un estado de alegría permanente.
Me invitaron a jugar un juego que incitaba a la risotada, a la falta de coordinación y en algunos casos extremos (cuasi para internación) a golpear con tanto ímpetu nuestros propios jamones (claro debido a la embriaguez ya no sentíamos como propios), que al otro día despertamos con algún que otro hematoma en dichas zonas.
Falta de criterio de realidad, de seriedad, de vocalización, de coherencia en el pensamiento y la palabra, etc. Era la moneda corriente.
El pico se nos calentó (en todo sentido).
Luego participé de un juego en el que las participantes debían simular la puesta de un profiláctico a un pepino. Quién se imagina semejante barbaridad!, luego lo mismo, pero con la boca.
Mi equipo “Las conejitas” ganamos, eso se debe a una virtud de nacimiento y no a la práctica, debo aclarar (Un nace, no se hace)
Que imágenes extrañas he retenido en mis neuronas… ver esas ninfas introduciéndose vegetales en sus bocas hasta las oscuras y húmedas profundidades de sus laringes. Sus glotis pedían a gritos un alivio. Que llegaba de la mano de más alcohol, que traía más mareos, más risotadas, más empujones, menos noción del tiempo y espacio, y por supuesto a esta altura, inhibición 0 CERO, CERO.
A partir de aquí sólo tengo flshes no muy claros, borrosos, sin demasiado sentido, no tengo idea si se debe a la situación en si misma o a mi frágil memoria.

Lo que se me aparece es lo más cercano a un film berreta de The Film Zone.
Recuerdo la avenida del libertador, hombres subiéndose al “tren de la alegría” (nunca mejor puesto el nombre), seres semidesnudos y engrasados, música, el baile de la botellita, del caño, el caño, los caños, gritos, manos, etc.
Al otro día, me paré frente a un espejo y como un testigo frío y cruel, me devolvió la imagen de una mujer distinta y transformada

(mejor no preciso en que).

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