Iba por la calle esta tarde, iba en bicicleta y me había perdido. Entonces paré y me puse a revisar la filcar. Paré en una plaza. Como el día estaba soleado y hacía calorcito había gente tomando sol. Al lado mio para una camioneta, se baja un tipo, de unos treintipico, y se acerca a una chica que a esa altura se había sacado la remera, no logro discernir si era por el calor o porque estaba luciendo un par de adquisiciones. El tipo se acerca y le dice:
- Te puedo regalar algo?
- No... - dice ella, con cara de 'oia, sonso, cómo te atrevés a acercarte...'
- No?
- Bueno, depende... Es gratis?
- Si, si, por su puesto - dice él, sumándose un poroto mientras se acomodaba el saco por la solapa - vení, acercate a la 'chata' que lo tengo ahi. Tengo una fábrica de lencería femenina...
y mientras yo seguía buscando el camino, ella se ponía la remera más rápido que ligero.
- No tengo mucho acá, pero bueno, te muestro y elegí lo que te gusta. Es que te vi ahí y dije: Qué linda chica, tengo ganas de regalarle algo.
y en un minuto el capó de la 'chata' era un despliegue de fantasía y ella con grititos primaverales describía la magia de cada una de las prendas.
Luego hablaron por unos minutos, ella le dio el teléfono y él respondió:
- Esta noche te llamo, te llamo y me decís cómo te quedó, te parece?
- uy, sí, dale, gracias, nos vemos, estamos en contacto.
Él se subió a su camioneta y se fue. Ella volvió a su puesto, guardó el trofeo en la mochila, se sacó la remera y siguió haciendo lo propio.
Gardé la filcar en el bolsillo y seguí viaje.
En otra ocasión, estaba yo esperando un colectivo. Atrás mio habia una chica, de unos 23 años, jugando con el celular. Paró un auto todo tuneado en el semáforo y dice:
- Morocha, te puedo hacer una pregunta?
La chica, cuyo código genético está determinado para responder a ciertas consignas, enseguida respondió.
- Morocha, dónde queda la calle Salguero?
ella dio un par de indicaciones, sonriendo.
- Cómo es tu nombre?
- Sofía
- Sofi, qué linda estás Sofi... te puedo dejar una tarjeta? Me escribis un mail?
- Aia, si, jajaja, cómo no te voy a escribir, después de semejante piropo.
Cuando él se fue, ella volvió a su celular. Ni una mueca, ni un suspiro.
Se suele decir que las mujeres argentinas son las más lindas del mundo. Yo no creo que sea así, pero sí son respondonas. Y eso las hace lindas.
Como dice el dicho: las chicas buenas van al cielo, las argentinas van a todas partes.
Pelotita
Hace 6 días

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