lunes, 29 de septiembre de 2008

La insoportable levedad del ser.

Venía en el bondi, venía parada agarrada del travesaño. De pronto veo que se desocupa un asiento atras y un señor hace señas. Miro, y no había nadie, estaba dirigido a mi. Me senté y le agradecí.
Al rato empiezo a sentir que me arrincona. Yo estaba sentada contra la ventana y él al lado, en los asientos del fondo, y empiezo a sentir que me apoya la pierna, despues el brazo, y así. Del otro lado, donde no había sentada ninguna chica, había dejado una diferencia de medio metro. A mi me estaba aplastando contra la ventanila. Cuando me había ya dejado poco margen de movilidad, estaba a punto de resolverme en decirle algo, por exponerlo ante los demás como un viejo verde, pero a riesgo de quedar como una loca e mierda, preferí que se sienta mal por si mismo. Tomé mi teléfono como si estuviera sonando y lo atendí.
- Holaaa, cómo estas... Si, bien, bien... vengo del médico, no sa... sisi, ese mismo, bueno, me dijo que es re contagioso. Que tengo que estar casi en cautiverio... no... si, a Juani no sabés cómo le quedó... vos... en serio??? uy nena perdoname, es que... si... y eso que estuve ayer en tu casa 5' nomás... se... a Juani le dio una crema que... si, viste, re cara, pero sinó las ronchas.... A mi me dijo... nono, poné todo en lavandina porque no termina más...
Y yo veía que el señor se alejaba, y se movia. Y, como esperaba, en la parada siguiente se bajó.
Antes de bajarse, entre que tocó el timbre y se abrió la puerta, me miró, me miró fijo, con esa mirada de resignación, como diciendo:
Nena, no ves que estoy viejo? No ves que te dejé el asiento para hacer mi viaje un poco más llevadero? No te estaba haciendo nada, solamente quería olerte el perfume, ver cómo era. Estoy viejo, estoy cansado. No me mira nadie. Solamente quería un poco de fantasía, nada más que fantasía...
Y a mi me invadió un sentimiento de compasión, me arrepentí, me sentí cruel.
La dignidad, la propia, suele estar sobrevalorada.
Como reza el dicho, hay ciertas cosas que no se le niegan a nadie.



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