miércoles, 3 de septiembre de 2008

Truman Chow

Otro sueño:
Estaba con unas amigas, yendo a morfar a una casa, no sé de quién, en un barrio privado. Íbamos caminando por una de sus calles, cuando la luna entró a brillar de una manera extraña, artificial como el barrio. Con más tristeza que sorpresa vimos que el cielo estaba hecho de cartones pintados de negros, como un techo, descascarados, emparchados, y sin embargo algunos seguían diciendo que teníamos suerte de la hermosa noche que nos había tocado.
No dije nada. Ese cielo estaba sostenido por ellos, por un armazón de falsa satisfacción, mantenido en el tiempo gracias a la eterna excusa de los que se comían el verso de que eran felices en esa vida miserable y acotada, con sus familias prototipo, con sus cuernos y su rutina, su 'qué más puedo pedir?'.
Me fui del barrio, me desperté. Me dio pena.
Todos eran Truman, pero tambien eran Christof.
Así que la proxima vez que se me de por dormirme en la comodidad mentirosa de lo suficiente, háganme el favor de pincharme una nalga con un tenedor parrillero, de devolver la piedra a mi zapato.
No quiero envejecer todavía.

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