domingo, 14 de septiembre de 2008

El rey está desnudo.

El miércoles pasado, en la frontera entre Suiza y Francia, pusieron en funcionamiento la Máquina de Dios (o Gran Consolador de Ladrones, algo así escuche)*, un experimento que empezó a ser construido hace aproximadamente 20 años y que nos enteramos que existía hace unos días apenas.
Si bien el experimento me parece magnífico, es otra cosa la que me llama la atención: empezaron hace 20 años aproximadamente, invirtieron entre 8 y 10 palos e implica un tunel de 27 km. Y nadie estaba al tanto hasta hace unos días.
Nadie había visto nada, el mundo está a punto de explotar, un error de cálculos y un pequeño agujero negro puede aspirarnos a todos sin asco**, y nadie sabía nada.
En otro orden de cosas una amiga me cuenta que, después de 6 años de ardua labor, se da cuenta de que la explotan (sic), de que la que es su jefa al final era una rata maquiavélica capaz de vender a su madre por un centavo. Pero que se da cuenta ahora, cuando casi se parte la cabeza en un 'accidente-de-trabajo'
Hace poco me ocurrió a mi. En menor escala, con menor peligro para la especie y para mi, pero similar.
De pronto, de un segundo a otro, me encontré sentada frente a dos personas que supuestamente conocía. Con una de ellas había compartido una linda amistad. Con la otra tenía el trato indispensable, sabía que era de la calaña de la jefa de mi amiga, pero como no era mi jefe creí poder manejarlo. Ambos trabajaban conmigo hasta el momento. Se suponía que las cartas estaban todas sobre la mesa.
Ese día, la última vez que los vi, estaba sentada frente a ellos, como decía, como si fueran dos perfectos desconocidos. De pronto la película había cambiado. Era otra la historia, los eventos, el escenario y los personajes.
Y ahí vi. Los vi desnudos (queriéndome empernar), me vi desnuda. Ahí vi. Vi lo que no había visto porque no había querido.
El rey siempre había estado desnudo.
Hay que disculpar y disculparse, pero no tanto.

*http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1048257
** Yo correría el riesgo.

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